¿TE CAEN BIEN LOS USUREROS?

Periodista: Redacción

Medio: Portal Diario de Coahuila

Por supuesto que ningún usurero es una buena persona. Son torvos, huidizos, calculadores, mafiosos, arbitrarios, desesperantes, alevosos, atrabiliarios.

Quien presta dinero con crédito pierde la dignidad, pues crea sistemas que les permiten ingresos duraderos a costo de las personas necesitadas que llegan a solicitarles dinero.

La usura es por definición y según el diccionario Wordference: el obtener una ganancia EXCESIVA por un préstamo. Una de las imágenes más recurrentes de la Edad Media es la figura del usurero. Al final de esta época, la sociedad tiene un impulso que la saca del letargo en que se encontraba y la vuelve una sociedad activa, emprendedora y comercial; aquí aparece este hombre, el usurero. Éste normalmente era un judío quien hacía préstamos con intereses desorbitados que llevaban a la ruina al hombre que había pedido el préstamo.

“El mercader de Venecia” es un ejemplo espléndido que tiene la literatura universal (Shakespeare) para representar a esta sociedad. No crea usted que el solicitante sólo era un necesitado hombre pobre, sino también se hacen préstamos a los grandes señores feudales, quienes daban en garantía sus tierras, en esa época un usurero fácilmente podía pedir intereses que iban del 33, 50 e incluso hasta el  66% de intereses sin mostrar compasión alguna.

Hoy en día el usurero se comporta igual de sanguinario, aunque los montos de pago por intereses han variado del 2, 5, 10, y cuando uno se deja hasta el 14%. Además uno tiene que llevar un bien que garantice ese préstamo. Así el prestamista tiene dos garantías, las cuales hace valer arbitrariamente: el bien en prenda y el pago como obligación.

La Iglesia Católica condenaba la usura equiparándola con el robo, porque consideraba injusto que alguien se enriqueciera con dinero que parecía salido de la nada. Detrás de esta actividad estaba el demonio, quien hacía caer en pecado a los necesitados. Pero más pecado cometía quien prestaba esas cantidades. Cuando alguien iba a buscar a un usurero no era un encuentro franco, se camuflaba,  incluso estando en las puertas de la casa del usurero; éste no abría la puerta de par en par, sino sigiloso atendía escondiendo medio cuerpo detrás de puerta; muchos decían que era para esconder la cola de diablo que los acusaba de malignos.

“El dinero no puede hacer más dinero”, comentaba Aristóteles, pues esa actividad tiene dolo, decía tajante el gran filósofo de la antigüedad.

El  anatema más penado a nivel moral y espiritual es la usura en todos los tiempos.

Otro ejemplo lo observamos en la Divina Comedia,  la obra cumbre de Dante Alighieri, quien comenta:

“Estas almas no están ni en el Infierno ni fuera de éste, pero residen en las orillas del Aqueronte. Su castigo es…. (para) los blasfemadores están echados en la arena, los usureros sentados y los sodomitas deambulan en grupos”.

En México existen personas que se dedican a la usura, pero ésta no es una actividad regulada, ni legal al cien por ciento; la mayoría de los acuerdos en la usura están hechos en lo oscurito, bajo las condiciones de quien presta el diento, por supuesto. Involucrarse  con usureros es la peor calamidad que a uno le pueda ocurrir; es meterse en un submundo del abuso perenne.

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